
DICHO A MANO-MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO UCHILE SEDE PARQUE FORESTAL
¿Quién no ha hablado alguna vez con las manos?
En las obras de Pineda, cuando el idioma falla o el contexto impone límites, el cuerpo toma la voz. Esta situación se vuelve especialmente evidente en la experiencia migratoria, donde el lenguaje se transforma, lo familiar se vuelve extraño y lo extraño se impone como norma. Desde hace un año, Felipe y yo atravesamos nuestros propios procesos de migración: nos trasladamos a Europa al mismo tiempo, lo que dio lugar a una investigación compartida en torno a dos ejes profundamente conectados. Por un lado, estudiamos el gesto y el cuerpo como formas de comunicación cuando el idioma no es compartido o resulta insuficiente para comunicarse; por otro, analizamos los gestos presentes en las esculturas clásicas y en la señalética de los museos tradicionales de Europa, entendidos como dispositivos que organizan el comportamiento y transmiten una visión específica a quien observa.
En ambos casos, la gestualidad opera como una lengua de emergencia, aparentemente accesible a todos, pero cargada de convenciones y jerarquías. Atravesados por la experiencia migratoria, enfrentamos nuevos lenguajes, costumbres y culturas que exceden lo verbal. En este marco, el pensamiento de Maurice Merleau-Ponty (1908–1961) resulta central al concebir la percepción como una experiencia encarnada, propone que el cuerpo es un modo primario de estar en el mundo, inseparable de la mente. Desde esta perspectiva, el gesto y la corporalidad se convierten en herramientas fundamentales de comunicación, especialmente en contextos de desplazamiento o aprendizaje de un nuevo idioma. El lenguaje no siempre se pronuncia muchas veces se ejecuta.
El cuerpo habla antes que la lengua. Este recorrido dialoga con una segunda línea de investigación centrada en las normas y señales de las instituciones artísticas del Norte Global. Preguntas como ¿por qué no se puede tocar? o ¿cómo se espera que comprendamos algo sin una experiencia corporal directa? atraviesan el trabajo de Felipe. En su práctica, busca abrir ese lenguaje, explorarlo, descomponerlo y recomponerlo mediante formas escultóricas y gráficas, resignificando la comunicación más allá de lo verbal, porque antes que palabras se necesita ser comprendido.